MAL DE ALTURA
- El mal agudo de montaña, llamado coloquialmente mal de altura, es la
falta de adaptación del organismo a la hipoxia (falta de oxígeno) de la
altitud. La gravedad del trastorno está en relación directa con la velocidad de
ascenso y la altitud alcanzada. De manera inversa estos síntomas normalmente
desaparecen al descender a cotas más bajas.
CAUSAS
- La cantidad de oxígeno disponible para sostener la atención mental y psicológica
disminuye conforme la altitud aumenta. La disponibilidad de oxígeno y
nitrógeno, así como su densidad, van disminuyendo conforme aumenta la altitud.
- La deshidratación debido a una pérdida acelerada de agua en forma de
vapor debido a la altitud puede contribuir a los síntomas del mal de altura. La
rapidez con la que se asciende, la altura inicial, la actividad física, así
como la susceptabilidad individual son factores que contribuyen a este
malestar.
- El mal de altura se puede llegar a prevenir subiendo de manera lenta. En
la mayoría de los casos, los síntomas son temporales y usualmente se reducen
conforme la aclimatización a la altura ocurre.
SÍNTOMAS
Los principales síntomas son:
· Mareo
· Cefalea (dolor de cabeza).
· Náuseas y vómitos.
· Falta de apetito.
· Agotamiento físico.
· Nerviosismo
· Trastornos del sueño, que pueden ser bien somnolencia o
insomnio
· Elevación del ritmo cardiaco
Las manifestaciones más graves del mal agudo
de montaña son el edema pulmonar de altitud y el edema cerebral de altitud.
ADAPTACIONES DEL APARATO RESPIRATORIO
aumento de la ventilación pulmonar
- Existen unos quimiorreceptores
sensibles a la menor presión de oxígeno que están localizados en el arco
aórtico y la bifurcación de las arterias carótidas en el cuello. Cualquier
reducción significativa de la PO2 arterial estimula progresivamente estos
quimioreceptores hasta un máximo del 65%. Esto estimula el proceso de hiperventilación
con el que el organismo trata de acercar la concentración de oxígeno alveolar a
la necesaria para su distribución.
- Esta hiperventilación produce
una eliminación de grandes cantidades de dióxido de carbono, lo que reduce la
presión de este gas y aumenta el pH de los líquidos corporales. Este aumento
del pH se da ya que la mayor parte de este dióxido de carbono se lleva en forma
de ácido carbónico. En los capilares pulmonares el dióxido de carbono y el agua
se forman de nuevo y se difunden a través de los alvéolos. Para paliar esta
alcalosis y desequilibrio ácido-base los riñones excretan la base por los
túbulos renales Estos cambios inhiben el centro respiratorio en contraposición
de la estimulación hipóxica. Ahí entra el proceso de aclimatación ya explicado,
porque a partir de los cinco días, aproximadamente, esta inhibición del centro
respiratorio desaparece, volviendo la estimulación de los quimioreceptores a su
normalidad.
elevación de la capacidad difusora de los pulmones
- La exposición a grandes alturas puede aumentar la difusión para el oxígeno a través de la membrana pulmonar hasta tres veces. Parte de este aumento resulta probablemente de
un aumento de sangre capilar pulmonar, que dilata los capilares y
aumenta la superficie de difusión de oxígeno hacia la sangre. Otra parte
se cree que depende de un incremento de volumen pulmonar, que
aumentaría el área de la superficie de la membrana alveolar. También
influiría el aumento de presión arterial pulmonar impulsando sangre en
un número de capilares alveolares mayor del norma que están mal regadas en condiciones
usuales. Todos estos factores sin una adecuada aclimatación podrán ser
la causa de lesiones como el edema pulmonar de altura, que se tratará
mas adelante.